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Película
Póster How to Have Sex

Ficha Técnica

Directora: Molly Manning Walker

Año: 2023

Protagonista: Mia McKenna-Bruce

Galardón: Un Certain Regard (Cannes)

Consentimiento Amistad Femenina Presión Social

How to Have Sex (2023)

Una exploración matizada del consentimiento y la presión social.

Por Karen Socorro

Curaduría · Botiquín Cultural

How to Have Sex (2023), ópera prima de la directora y cinefotógrafa británica Molly Manning Walker, ganadora del premio Un Certain Regard en el Festival de Cannes, logra envolverte en lo que significa ser joven y estar inmersa en la presión social y la novedad del alcohol y el sexo, pues suelen confundirse e ir de la mano.

Walker construyó esta historia a partir de sus propias experiencias adolescentes —ella misma ha hablado de una agresión sexual que vivió a los 16 años— y de talleres que realizó con adolescentes sobre su comprensión del consentimiento, cuyos resultados la impactaron profundamente. El resultado es una película que no busca dar lecciones ni funcionar como un especial educativo: es una exploración matizada del consentimiento que permanece con el espectador mucho después de que los créditos terminan.

La hipersexualización y el "currículum sexual"

La película muestra que, en muchas ocasiones, las razones para decir "sí" son más complejas que el simple deseo; que las mujeres estamos en una cultura que nos hipersexualiza y mide nuestro valor con base en nuestro "currículum sexual". Esto no es accidental en el guion: Walker ha explicado que el título de la película captura la idea de que "creíamos que se suponía que debíamos tener sexo de cierta manera" y que la presión viene de todos los ángulos — del sexo opuesto, del entorno, de las amistades, del alcohol.

En una entrevista para la revista Caimán, Manning Walker fue aún más precisa: afirmó que el concepto de consentimiento se ha vuelto demasiado binario, que todo el mundo se obsesiona con el "sí" o el "no" verbal, pero que también deberíamos prestar atención al lenguaje corporal y a cómo la otra persona se está sintiendo. Las relaciones sexuales, insistió, deberían tener más que ver con involucrarse verdaderamente con el otro.

How to Have Sex retrata cómo la virginidad suele estar estigmatizada, lo cual es un mensaje contradictorio con respecto a aquellas representaciones sociales donde la mujer es valorada precisamente por ella. La película demuestra cómo perder la virginidad puede convertirse en una meta que se debe alcanzar sin importar el costo. Skye, la amiga más experimentada, le dice a Tara una frase que funciona como sentencia:

"Si no coges en estas vacaciones, no lo harás nunca."

Esa línea condensa toda la presión que la película disecciona: la virginidad como defecto, como retraso, como aquello que te vuelve menos. Y sin embargo, fuera de ese microcosmos de fiesta, la cultura más amplia sigue valorando a la mujer por su "pureza". La contradicción es el punto.

El lenguaje del rostro y el silencio

No necesitas palabras para entrar a la cabeza de la protagonista: las luces, los diálogos y las situaciones te permiten habitar la curiosidad, el miedo, la presión, la confusión y la violencia. Una escena clave en un club nocturno resulta particularmente poderosa, utilizando cámara lenta y un paisaje sonoro inquietante para capturar la confusión y el miedo que Tara experimenta.

La mirada de Tara y su rostro dejan al descubierto, sin necesidad de acudir al diálogo, sus pensamientos más íntimos, sus temores y sus dudas. Mia McKenna-Bruce logra algo extraordinario con su actuación: su excelencia se demuestra precisamente en las expresiones que hace cuando se queda callada, cuando Tara no sabe cómo reaccionar ante eventos que la harán madurar y cambiar de perspectiva.

Walker buscaba conscientemente desafiar la representación típica de la víctima en pantalla — alguien traumatizada que no puede recuperarse — y quiso que Tara fuera la más ruidosa en la habitación, capaz de hacer un chiste en el momento más inapropiado, como todas hacemos cuando intentamos salir de situaciones difíciles.

Nombrar lo indecible

La película muestra cómo, en muchas ocasiones, no se tienen las palabras para nombrar lo sucedido, pero se entiende que algo malo ocurrió. Hay un momento devastador en el que Tara intenta hablar con Badger sobre lo que le hizo Paddy, y lo único que logra articular es: "Es un chico raro." Badger descarta la conversación, excusa el comportamiento de su amigo — son amigos de toda la vida, así es él.

Dentro de esta cultura donde la misoginia es ignorada e incluso fomentada, Tara encuentra imposible expresar lo que le ha sucedido a Giddy. No es sino hasta la escena del aeropuerto, al final, cuando Tara logra decirle a Em que estaba dormida cuando Paddy abusó de ella. El diálogo es desgarrador en su sencillez:

Tara: "Estaba... como dormida, así que..."

Em: "¿Estás diciendo...? Taz, deberías haber dicho algo."

Tara (llorando): "No, tienes razón. Debí haber dicho algo. Está bien."

Em: "No, no está bien."

Ese intercambio concentra todo lo que la película ha construido durante noventa minutos: la dificultad de nombrar, la culpa autoimpuesta, y la importancia de que alguien diga "no, no está bien."

La amistad femenina y la complejidad de la cultura

Asimismo, la película aborda la amistad femenina como lugar de refugio y de traición, cómo podemos ser crueles entre nosotras, y que el amor sin comprensión lastima. Walker diseñó intencionalmente la dinámica del grupo como un triángulo en el que dos de ellas siempre están más cerca en determinadas escenas, lo cual deja invariablemente a una persona fuera.

Skye, motivada por la rivalidad y su propia inseguridad, empuja a Tara hacia situaciones de riesgo disfrazándolas de consejos de amiga. Según Walker, Skye está tan dañada como Tara, si no más: tiene baja confianza en sí misma y necesita ser apreciada por todos, pero no lo consigue. La crueldad entre amigas no nace del odio sino de las propias heridas sin sanar.

"Es casi imposible para cualquier mujer no identificarse con este coming-of-age desgarradoramente realista... La mayoría de nosotras, como mujeres y niñas, hemos sido Tara; todas hemos tenido una amiga como Skye que disfraza los celos y la inseguridad con la frase 'es broma'; todas nos hemos sentido aisladas en nuestras dinámicas de amistad; todas hemos hecho algo que no queríamos hacer."
— Espectadoras en Letterboxd.

Para los hombres, muestra que la reciprocidad y el entusiasmo son necesarios para una interacción sana, y que el "no" viene de muchas maneras. Lo que resultó impactante para Walker fue descubrir que muchos hombres han reconocido su propio comportamiento al ver la película. La directora ha explicado que el personaje de Badger fue diseñado para que los hombres se vieran reflejados en él — torpe, alegre, alguien con quien quieres que Tara termine — mientras que Paddy fue deliberadamente complejo, evitando hacerlo demasiado agresivo para que el espectador entendiera de dónde vienen sus motivaciones. No hay villanos de cartón: hay una cultura que produce estas dinámicas.

A pesar de toda la energía explosiva que transmite, se trata de una película triste. Es una historia de pérdida, pero no de pérdida de la virginidad, sino de pérdida de la inocencia, que inicia el camino hacia la madurez. En lo personal, me gustó debido a que me identifiqué. Comprendo que pueda parecer lenta y que no está sucediendo nada; sin embargo, esto radica en las sutilezas de la película. Son los pequeños detalles — los que se trasladan a la vida real — lo que nos da pautas para cambiar la imagen de la "víctima perfecta y congruente".

La película cierra con Tara tomada de la mano de Em, corriendo por la terminal del aeropuerto hacia el avión mientras grita: "¡Nos vamos a casa!" Walker describe ese final como una nota de resiliencia y libertad. Tara no queda reducida a víctima. Ha sido irrevocablemente cambiada, pero corre.

Análisis por Karen Socorro
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