Tus derechos en el proceso penal
La información es tu primera línea de defensa. Ya sea que acudas a denunciar una agresión o que estés enfrentando una imputación, la ley establece garantías que ninguna autoridad puede negarte.
Derechos como víctima
- Tienes derecho a recibir asesoría jurídica gratuita en todo momento.
- A coadyuvar con el Ministerio Público y que se reciban todos los datos de prueba que aportes.
- A recibir trato digno, no ser revictimizada y exigir la reparación integral del daño (Art. 109 CNPP).
- A tener acceso irrestricto a tu carpeta de investigación.
Derechos en delitos sexuales
- Resguardo de identidad: Tus datos personales deben mantenerse en absoluta confidencialidad.
- A recibir atención médica y psicológica de emergencia en cualquier hospital (NOM-046).
- A que tus peritajes se realicen con perspectiva de género, sin juzgar tu vida sexual previa.
- No puedes ser obligada/o a confrontarte físicamente (careo) con tu agresor en ningún momento.
¿Y si el Ministerio Público falla?
El MP no es tu jefe, es tu representante. Si retrasa tu investigación, se niega a recibir tus pruebas, no solicita órdenes de aprehensión o intenta archivar tu caso, no es el fin del camino.
- Tienes derecho a impugnar sus omisiones ante un Juez de Control (Art. 258 CNPP) para obligarlo a hacer su trabajo.
- Puedes interponer quejas ante la Visitaduría General o Derechos Humanos por negligencia.
Si eres imputada, tus derechos
El sistema frecuentemente criminaliza a las mujeres y disidencias que se defienden de la violencia. Si te acusan de un delito, tus derechos son inalienables:
- Derecho a la presunción de inocencia y a no ser incomunicada.
- Tienes derecho a guardar silencio, y ese silencio no puede usarse en tu contra.
- A saber exactamente de qué se te acusa y quién te acusa.
- A contar con una defensa técnica adecuada, libre de prejuicios morales.
Las herramientas contra los sesgos
Protocolos de actuación de la SCJN
Los cuatro protocolos emitidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) — Género, Infancia, Vejez y Discapacidad — comparten una premisa ineludible: el sistema de justicia tiene sesgos estructurales que producen resultados injustos si no se corrigen activamente.
El derecho históricamente ha sido diseñado desde una perspectiva adulta, masculina, capacitista y sin tomar en cuenta el curso de vida. Aplicar estas perspectivas no es una concesión opcional ni un favor de la autoridad; es una obligación constitucional. Conocer estas metodologías es vital: al exigir su aplicación no pides un trato especial, exiges que el proceso se adapte a tu realidad.
1. Perspectiva de Género
La justicia no es ciega ante la desigualdad
El género importa en el estrado.
¿Qué es? Es una herramienta analítica que obliga a las autoridades a identificar los impactos diferenciados que las normas, prácticas y estereotipos de género tienen sobre las personas. Su objetivo es detectar asimetrías de poder y situaciones de vulnerabilidad basadas en el género, la orientación sexual o la identidad, para evitar que el proceso judicial reproduzca la discriminación.
Aclaración crucial
La perspectiva de género no aplica exclusivamente a las mujeres, ni es un mecanismo diseñado para beneficiar o poner en desventaja injustificada a nadie. Su único propósito es nivelar la balanza, identificando y corrigiendo asimetrías de poder y roles impuestos socialmente, para que el sistema sea verdaderamente equitativo.
¿Por qué importa en casos de violencia? Porque el sistema judicial frecuentemente desacredita basándose en prejuicios. Cuando a una víctima de agresión sexual se le cuestiona por su vestimenta, su historial sexual o por "no haber gritado", el sistema está operando bajo estereotipos. Esta perspectiva obliga al juzgador a desechar esos prejuicios al valorar las pruebas.
Fundamento Jurídico
2. Perspectiva de Infancia
Sujetos plenos de derechos, no objetos de protección
La eliminación del adultocentrismo procesal.
¿Qué es? Es la obligación de las autoridades de garantizar el interés superior de la niñez en cualquier proceso donde intervengan niñas, niños y adolescentes (NNA). Exige adaptar el entorno, el lenguaje y los tiempos judiciales a su nivel de desarrollo cognitivo y emocional, garantizando su derecho a ser escuchados sin manipulación ni presión.
¿Por qué importa en casos de violencia? La violencia sexual infantil suele ser desestimada bajo el sesgo adultocentrista de que "los niños inventan cosas" o "son manipulados por sus padres". La perspectiva de infancia prohíbe desacreditar el testimonio de un NNA únicamente por su edad y obliga a realizar las entrevistas en espacios seguros (como salas lúdicas o cámara Gesell), evitando interrogatorios repetitivos que generen revictimización institucional.
Fundamento Jurídico
3. Perspectiva de Vejez
Envejecer no reduce tus derechos.
El sistema está obligado a verlo.
La edad avanzada es una categoría que el sistema de justicia con frecuencia invisibiliza o trata como sinónimo de incapacidad. La perspectiva de vejez corrige eso: exige que quien imparte justicia identifique cómo la edad genera condiciones específicas de vulnerabilidad estructural que afectan el acceso a la justicia y el ejercicio de los derechos.
¿Qué es?
Es un método de análisis que obliga a las autoridades a identificar si la edad avanzada de alguna de las partes está generando una desigualdad estructural. No se trata de tratar a las personas mayores como incapaces o con lástima, sino de reconocer los sesgos etarios en su contra.
En términos prácticos, aplicar esta perspectiva significa preguntarse:
- ¿Las condiciones del proceso (horarios, espacios, lenguaje) crean barreras de acceso para una persona mayor?
- ¿Su testimonio está siendo desestimado por estereotipos sobre la memoria en la vejez en lugar de razones probatorias reales?
- ¿Su situación de dependencia es relevante para entender los hechos de violencia intrafamiliar o patrimonial?
¿Por qué importa en casos de violencia?
Porque el sistema tiende a no creer a las víctimas mayores o a tratar su situación como un "problema de salud" y no de justicia. Cuestionar un testimonio diciendo "a su edad es normal confundirse" es discriminación pura y dura.
La Convención Interamericana
México ratificó en 2021 la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (CIDHPM). Es el primer tratado vinculante específico en la materia. Citarlo es fundamental para exigir el derecho de acceso a la justicia (Art. 31).
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4. Perspectiva de Discapacidad
La barrera está en el sistema, no en la persona.
La discapacidad no es una limitación legal.
El modelo social de la discapacidad parte de una premisa fundamental: la discapacidad no está en la persona, está en las barreras que el entorno construye. Cuando el sistema de justicia no hace los ajustes necesarios para que alguien pueda participar en igualdad de condiciones, el problema es del sistema, no de la persona.
¿Qué es?
Es el análisis que exige identificar si la discapacidad física, sensorial, intelectual o psicosocial está generando barreras de acceso que deben eliminarse mediante ajustes razonables (como intérpretes de LSM, formatos de lectura fácil o espacios accesibles) y apoyo en la toma de decisiones sin sustituir la voluntad de la persona.
Un cambio de paradigma:
La ley mexicana cambió el modelo de "sustitución de la voluntad" (donde un tutor decidía). Ahora, nadie puede sustituir la voluntad de una persona con discapacidad. El Estado debe proveer los apoyos para que ejerza su propia voluntad. Tienen derecho a declarar, a ser creídas y a participar activamente en su proceso penal.
¿Por qué importa en casos de violencia sexual?
Porque las personas con discapacidad, especialmente mujeres y niñas, son víctimas de violencia sexual a tasas significativamente más altas en entornos de cuidado, y el sistema tiende a considerar que su testimonio "no tiene valor probatorio" por su discapacidad. Eso no es análisis jurídico, es discriminación punible.
Fundamento Jurídico
No estás sola frente al sistema
Si percibes que estas perspectivas no están siendo respetadas en tu proceso, o si necesitas iniciar una denuncia y asegurar que tus derechos se respeten desde el día uno, en Cosiendo Alas podemos intervenir y acompañarte.