SALIDA RÁPIDA
Menú
Película
Póster Promising Young Woman

Ficha Técnica

Directora: Emerald Fennell

Guion: Emerald Fennell

Año: 2020

Galardón: Oscar (Mejor Guion Original)

Duelo Venganza Psicológica Cómplices

Promising Young Woman (2020)

La subversión de la venganza y el dolor disfrazado de tonos pastel.

Por Karen Socorro

Curaduría · Botiquín Cultural

Promising Young Woman (2020), ópera prima de Emerald Fennell — quien escribió, dirigió y coprodujo la película —, ganadora del Oscar a Mejor Guion Original y nominada a Mejor Película, Mejor Directora y Mejor Actriz, es la historia de Cassie, una mujer que, superada por el dolor y la pérdida, abandona su vida y pasa su tiempo libre en bares, fingiendo estar ebria y confrontando a hombres que se aprovechan de mujeres en estado de vulnerabilidad.

Si bien no soy fanática del género rape revenge, considero que le da una vuelta e innova este tipo de películas, pues explora de manera amplia la dimensión emocional. Cassie no es solo una mujer "resentida" sino que siente rabia, impotencia, rencor, tristeza, alegría. Muestra cómo la violación destruye el tejido social. Lo difícil que es encontrar paz después de algo así, no solo para la víctima, sino, como en este caso, para las redes de apoyo.

La venganza en el mundo real

Fennell ha dicho que quería escribir una película sobre venganza femenina, pero que las que existían tendían a ser "súper violentas o súper sexis, o muy, muy deprimentes", y que ella buscaba explorar cómo una mujer común tomaría venganza en el mundo real:

"Y eso es muy raramente alcanzar un arma. Es más raro y más retorcido que eso."

La venganza de Cassie no es física; en vez de combatir la violencia con violencia, su venganza es más psicológica y, discutiblemente, más perjudicial. Cassie casi nunca lastima físicamente a sus objetivos. En lugar de eso, hace que las personas cuestionen su suposición implícita de que son buenas. Y más allá de la pantalla, nos hace cuestionar a nosotros qué tan buenas podemos ser si contribuimos o guardamos silencio frente a la violencia contra las mujeres.

Un elemento particularmente eficaz es cómo Fennell eligió a los actores que interpretan a los hombres de la película. Usa actores familiares y queridos del género cómico — Adam Brody, Bo Burnham, Max Greenfield, Christopher Mintz-Plasse — porque las audiencias están predispuestas a verlos como simpáticos. Esto revela la capacidad de violencia en cualquier hombre, sea o no que se vean a sí mismos como "chicos buenos". Y no son solo los hombres: también explora cómo mujeres en posiciones de poder, como una decana que desestimó la denuncia, son responsables. "Este no es solo un problema de género, es un problema social", ha observado Fennell.

El caballo de Troya en tonos pastel

Un elemento que destaca es la estética cuidada de la película. Esta ópera prima juega con escenarios bien cuidados y colores pastel, que contraponen la brutalidad de la violencia frente a los sueños perdidos. Desde el inicio, Fennell y el diseñador de producción Michael Perry decidieron que los colores brillantes y acaramelados serían la base de la película. Los azules y rosas eran clave.

La diseñadora de vestuario Nancy Steiner explicó que Fennell quería que Cassie fuera "esta chica hermosa, acaramelada, femenina, suave y con vuelos" en su vida diaria, pero que eso también era un disfraz para ocultar lo que hay adentro: todo ese dolor y sufrimiento. Fennell lo describe como una entrada hacia conversaciones más serias y complicadas: el reto era lograr que la película no se sintiera como medicina, que se sintiera como algo a lo que querrías ir en una cita, y después discutirlo. Los pasteles, el humor y la estética de comedia romántica son el caballo de Troya a través del cual la película entrega sus mensajes más punzantes.

Fennell lo ha dicho directamente: "Me gusta Sweet Valley High. Me gusta Paris Hilton, y me gusta Britney, y me gusta el rosa. Todavía tenemos una idea muy específica de cómo se ven las cosas serias — calles mojadas, humo de cigarro, un filtro azul sobre todo — pero eso es arbitrario, completamente inventado". Esa provocación estética — hacer una película sobre violencia sexual que se vea como un comercial de perfume de los noventa — no es superficialidad. Es estrategia.

El poder del lenguaje y la omisión explícita

Un acierto es que nunca se usa la palabra violación, debido a que resulta demasiado doloroso nombrarla. Queda claro en todo momento a qué se está haciendo referencia sin necesidad de imágenes ni descripciones explícitas, lo cual pone énfasis en las consecuencias devastadoras. Fennell rehúsa gratificar a los espectadores con sexo o violencia gratuita. Durante la mayor parte de la película, las escenas explícitas de violencia sexual y física se oscurecen en lugar de ser explotadas gráficamente. En un género que históricamente se construyó sobre la exhibición del cuerpo violentado como espectáculo, esta decisión es radical.

En cuanto al título, considero desafortunada la traducción a "Dulce venganza", pues descontextualiza y romantiza la historia, reduciéndola a un rape revenge cuando es más compleja. En cambio, el título en inglés me evoca un hoyo en el corazón: joven prometedora, que es, en resumen, una de las consecuencias más trágicas de la violación: la "pérdida" del potencial, el futuro y los sueños.

Fennell ha explicado que el título fue diseñado para imitar la frase "joven prometedor" (promising young man), usada con demasiada frecuencia en los casos de agresión sexual para describir al agresor en la corte. Fennell subvierte ese discurso centrado en el hombre y pregunta: ¿y la víctima? ¿Y la mujer? Nina era la mejor de su clase, la estudiante de medicina más inteligente y prometedora, y por lo que le pasó, abandonó todo. Ella era una joven prometedora. Y Cassie también.

La honestidad brutal del desenlace

Considero que mi calificación está muy sesgada debido a que es la primera película con una representación respetuosa de violación que vi. Para mí, resulta muy personal y conecto de manera profunda con el sufrimiento de la protagonista. Para mí, la película no trata sobre la venganza sino cómo se sobrevive al pasado. Fennell ha dicho que la historia le salió "como una bola de pelo": "Probablemente salió porque es algo que encuentro increíblemente perturbador y quería hablar de ello". Y es justamente esa urgencia — personal, visceral, no académica — lo que se siente en cada fotograma.

No obstante, debo admitir que sí resulta "hollywoodiesca", especialmente al final. Sí hay acciones que llegan a caer en lo absurdo, y es probable que la resolución no deje a muchos satisfechos. Esto no es un defecto exclusivo de la percepción personal: el final ha sido objeto de gran debate, y Fennell ha explicado que lo construyó preguntándose "¿qué se siente honesto? ¿Qué se siente probable, no solo para este personaje sino en el mundo?".

Fennell también ha reconocido que no creía que una mujer del tamaño de Cassie pudiera físicamente dominar a un hombre muy fuerte, y que era importante que la película interrogara el mito del viaje de venganza. Esa honestidad brutal es lo que separa a Promising Young Woman de la fantasía: el mundo real no está diseñado para que las mujeres ganen. Y la película lo sabe.

En conclusión, yo sí recomiendo la película, pues es un rape revenge que no triggerea a la vista, no detona el TEPT y no contiene imágenes explícitas. Asimismo, considero que puede apelar a diversas audiencias, pues muestra la búsqueda de venganza, así como la búsqueda de sentido dentro del trauma y la brutalidad.

"Si estás escribiendo una película sobre cómo todos hemos sido cómplices en una cultura tóxica, sexista y abusiva, lo primero que tienes que hacer es mirarte a ti misma y cómo has sido parte de eso. Lo importante de esta película es que no hay nada en ella que no sea extremadamente común."
— Emerald Fennell.

Y ahí está su fuerza: no necesita inventar monstruos porque los reconocemos en todas partes.

Análisis por Karen Socorro
Volver al Botiquín Cultural